Musikoterapia eta alzheimerra

Koordinatzaileak:
Teresa Sagasti, psikologoa eta musikoterapeuta,
Begoña Bernaola, irakaslea eta musikoterapeuta, eta
Patxi del Campo, musikoterapeuta eta Musika, Arte eta Prozesuko zuzendaria


Proponemos el tratamiento de musicoterapia para promover la socialización entre los enfermos ya que la pérdida de capacidades cognitivas, del lenguaje y perceptuales reducen la interacción de éstos con el entorno. Los enfermos que han perdido el habla, pueden ser capaces de tener una interacción con otros a través del canto, la utilización del canto en grupo puede mejorar el comportamiento social, físico y emocional de los pacientes.

La música es una forma efectiva de avivar el recuerdo.

Si proporcionamos estructuras rítmicas, devolveremos a los enfermos el contexto rítmico y melódico permitiéndoles perseverar y trabajar la concentración y la memoria.

La musicoterapia proporciona una forma de terapia que estimula las actividades cognitivas y facilita la conducta comunicativa.

Existen numerosos trabajos realizados en distintos centros y con diferentes técnicas que aconsejan esta disciplina como eficaz, divertida, operativa en las que queda clara la eficacia de la utilización de la música con fines terapéuticos. Los trabajos efectuados con enfermos de Alzheimer nos aportan datos para afirmar que estos pacientes mejoran en su comportamiento social, aumentando los niveles de participación y memoria; en definitiva sugieren que la calidad de vida de estos pacientes mejora significativamente, acompañados por los beneficios sociales en general de aceptación y sentimiento de pertenencia a la comunidad que se adquiere a través de la comunicación con otros.

David Aldridge y Gudrum Brandt (1991) en su "Valoración de la demencia" afirman que una valoración musical dinámica de la conducta del paciente, unida a la coordinación motora y al esfuerzo necesario para la ejecución con instrumentos musicales usados en musicoterapia, ofrecen un instrumento sensitivo complementario de valoración. También sostienen que el ritmo es algo fundamental para la organización y coordinación del proceso interno y externo entre personas ya que ofrece un marco de referencia para la percepción.

Fanny Silver y Jozef Ph.Hes (1995) en "El uso de la composición musical con pacientes con diagnóstico de Alzheimer" aseveran que la composición musical presupone una capacidad musical intacta para pensar y recordar, y también una capacidad para la creatividad; elementos éstos que están típicamente ausentes en los enfermos de Alzheimer y aunque parezca contradictorio señalan que, basado en el mantenimiento de la conservación de la memoria para tonos y melodías, los pacientes son capaces de interpretar canciones y poesías cuando son ayudados por el estímulo apropiado y cuando son animados. La actividad de la composición musical, descrita en este trabajo, no solamente ofreció placer a los participantes, sino que mejoró la cohesión del grupo y la interacción social. Pollack y Namazi (1992) usaban actividades musicales como cantar, moverse, bailar y ejecutar instrumentos para mejorar el comportamiento social, físico y emocional de los pacientes diagnosticados con Alzheimer. Prickett y Moore (1991) afirman que el cantar canciones familiares tiene un influencia positiva, tanto en la memoria como en el aprendizaje de nuevos elementos de nuevo material Shively y Henkin ( 1986) sostienen que la música y el movimiento han sido utilizados para mejorar la orientación respecto a la realidad, la relajación y la estimulación física y también para ofrecer oportunidades para expresar los sentimientos, estimular los recuerdos y para mejorar la conducta social, entre los pacientes y sus cuidadores y para reducir el sentimiento de aislamiento. Olderog y Smith (1989) usaban el cantar en grupo para mejorar el comportamiento social, físico y emocional de los pacientes diagnosticados con Alzheimer. Riegler (1980) utiliza la audición de música, la ejecución y el canto para mejorar la orientación respecto a la realidad de los pacientes geriátricos. Afirman que mejoran la relajación y la expresión de sentimientos, se estimulan los recuerdos y también que la conducta social sufre modificaciones. Algunos profesionales de la salud creen que el cantar ayuda a disminuir la tensión y la ansiedad, también puede llegar a los pacientes a incrementar su capacidad vital. El cantar puede ser una actividad efectiva porque puede ser adaptada a los niveles de funcionamiento de los pacientes. La capacidad de atención que se necesita en una situación de canto en grupo es mínima ya que apenas hay instrucciones.

Nancy J. Pollack y Kevan H. Namazi (1992) examinan la relación existente entre la participación musical y la conducta social de pacientes de Alzheimer. La respuesta positiva de los sujetos al tratamiento de música quedó indicada durante las sesiones por una mayor participación por conductas como la sonrisa, el contacto visual o el feedback verbal, expresando placer en las actividades. Los resultados de este estudio sugieren que las actividades musicales individualizadas con pacientes de Alzheimer pueden facilitar la interación durante la sesión musical y animar a un mayor contacto social después de la música.

La pérdida de las capacidades cognitivas, del lenguaje y perceptuales en enfermos de Alzheimer puede reducir la interacción con el entorno, causar apatía, regresión y aislamiento social. La musicoterapia ha sido utilizada para promover la socialización entre los ancianos que están en residencias, y en este sentido Kartman, L. (1979) y Needler, W. y Baer, M.A. (1982) presentaron un informe que señalaba la mayor interacción entre pacientes ancianos con regresión que participaban en actividades musicales y en grupos de recuerdo. Whitcomb, J. (1989) describió los efectos positivos de los materiales musicales específicos y técnicas en los niveles de estado de humor, de comunicación e interacción de los pacientes de Alzheimer en clínicas.

Respecto al deterioro de la capacidad cognoscitiva de los enfermos de Alzheimer Robert William Groene (1993) en su estudio sobre "La efectividad de las intervenciones de uno a uno, con individuos que padecen demencia senil de tipo Alzheimer" afirma que tanto la música por si sola como en combinación con otros tipos de estimulación sensorial ha demostrado una mejora en los pacientes de demencia en las áreas afectivas y en las actitudes sociales, un descenso en ansiedad y en el miedo y una mejora de las diferencias cognitivas.

La situación actual del tema fue debatida en julio de 1996 durante la celebración del VIII Congreso Mundial de Musicoterapia y quedo definida a través de los trabajos realizados por el Dr. Michael Swallon "A neurophysiological paradigm for the healing effects of music" y de Dr. phil. David Aldrige "Music therapy research and practice in medicine.