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Clinical area
Hay un número importante de personas que están intrigados con la idea de Musicoterapia.
La música se disfruta y valora de manera universal y puesto que juega
un papel integral en la vida cotidiana, la idea de utilizarla para
propósitos terapéuticos parece evidente y fascinante. La mayoría de la
gente reconoce el poder de la música para mover emociones y muchos ya
han descubierto sus beneficios terapéuticos a través de sus propias
experiencias personales.
Pero su definición es mucho más compleja, al requerir para ello,
considerar a qué faceta de la musicoterapia o a qué abordaje clínico
quiere darse más interés o relevancia.
Además hemos de tener en cuenta que la musicoterapia es un cuerpo de
conocimientos interdisciplinar, disciplinas que van desde la psicología
de la música, acústica, composición y actuación musical hasta
psicología, psiquiatría, psicoterapia, educación, etc.
Como fusión de música y terapia, la musicoterapia es a la vez un arte (con lo que tiene de subjetividad, de individualidad, creatividad y de belleza), una ciencia (con componentes de objetividad, colectividad y replicabilidad y verificación) y un proceso interpersonal (con los componentes de empatía, intimidad, comunicación, influencia recíproca y relaciones de roles).
De alguna manera la musicoterapia se tiene que concebir de forma que
abrace esta multiplicidad y sin embargo preserve su integridad.
Los musicoterapeutas pueden desempeñar esta profesión en una variedad
de campos: salud mental, educación, geriatría, centros de educación
especial, prisiones, rehabilitación, unidades de día, despachos
particulares y práctica privada.
Puede realizarse individualmente o con un equipo multiprofesional:
psiquiatras, médicos, psicólogos, logopedas, fisioterapeutas,
profesores, trabajadores sociales, etc.
Sobra decir que los objetivos y métodos de tratamiento varían de un
cuadro a otro, de un tipo de población a otra y de un musicoterapeuta a
otro. Los objetivos pueden ser educacionales, recreativos, de
rehabilitación, preventivos o psicoterapéuticos y pueden ser
programados hacia las necesidades físicas, emocionales, intelectuales o
espirituales del cliente.
Los métodos de tratamiento puede que hagan resaltar la escucha, la
improvisación, la actuación la composición, el movimiento, o hablando,
y puede incluir experiencias adicionales en el arte, la danza, el
teatro y la poesía.
La musicoterapia se puede también practicar dentro de una variedad de
orientaciones filosóficas de acuerdo a las teorías conductistas,
psicoanalíticas, humanistas, gestalt, cognitiva, del aprendizaje, etc.
Las implicaciones de tal diversidad son enormes.
La definición de musicoterapia aportada por Patxi del Campo del Instituto de Musicoterapia "Música, Arte y Proceso" a esta multiplicidad es la siguiente:
"Cuando
la música y el sonido se utilizan como agentes de intercambio para
establecer una relación terapéutica que posibilite el crecimiento y el
desarrollo de la persona, nos encontramos ante un proceso
musicoterapéutico".
Podemos definir
la musicoterapia como la aplicación científica del sonido, la música y
el movimiento a través del entrenamiento de la escucha y la ejecución
instrumental sonora, integrando así lo cognitivo, lo afectivo y lo
motriz, desarrollando la conciencia y potenciando el proceso creativo.
Así podemos:
- Facilitar la comunicación.
- Promover la expresión individual.
- Favorecer la integración social".