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Desde siempre, la familia de Ana M. Ballesta ha sentido una atracción especial hacia la invención utilizando las manos. Ana ha debido heredar esa afición, porque es una enamorada de las artes plásticas: su pasión por lo visual y por el color se refleja en los cuadernos, rotuladores y lápices que, vaya donde vaya, siempre le acompañan; en todo momento está dispuesta a captar imágenes y traspasarlas al papel envueltas en texturas nuevas.
Ana entiende el arte desde un punto de vista amplio, sin límites. Eso lo saben muy bien los niños y adultos que asisten a sus talleres de plástica visual.
Desde hace un tiempo se dedica a trabajar con personas discapacitadas para ayudarles a crear formas y juegos visuales a partir de los elementos más simples de la plástica: el punto, la línea, la forma y el color. El objetivo de su trabajo es la integración de las distintas artes como expresión y comunicación entre personas con dificultades. Los resultados son admirables.
Ana Ballesta ha ilustrado el cuento musical El sol borracho.
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