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Iniciamos una nueva aventura en la cual os invitamos a participar a todos y a todas.
Del estudio de Alicia Cañas Cortazar han viajado hasta nosotros unas ilustraciones.
Mensualmente vamos a proponeros una ilustración.
Vosotras y vosotros vais a crear con vuestra fantasía una historia. Para ello a cada imagen sugeriremos unas preguntas y nos tendréis que escribir contándonos vuestra historia.
Después nosotros publicaremos vuestros relatos y, así cada uno y cada una haréis vuestro cuento.
Condiciones para participar
- Debéis mandar las respuestas por correo electrónico a la siguiente dirección: editorial@agruparte.com
- La extensión del relato no debe ser mayor de 15 líneas.
- Debes mandarnos tus datos personales (nombre, apellidos, edad, aficiones) y tu nombre artístico para que publiquemos tu relato con tu nombre artístico.
PRIMERA ENTREGA
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El País donde los humanos vuelan
No es extraño en el país donde los humanos vuelan que las aves anden de aquí para allá ataviadas con lujosos ropajes, engorrosos tocados y pesados mantos que ocultan sus alas. Sólo algún loro atrevido o una garza trasnochada se atreve de vez en cuando, a mostrar en público una punta de sus extremidades emplumadas. Y siempre en horario de adultos. Los niños, por supuesto, tienen completamente prohibido agitar sus alitas. Pero hoy las aves mayores no están preocupadas por sus polluelos. Lo que les trae de cabeza es algo mucho más importante. En el pueblo han aparecido las enormes huellas de un humano que ha osado abandonar el bosque y se ha posado justo en el centro de la plaza. A las aves les apasiona cazar humanos. Los encuentran tan hermosos y tan frágiles, tan dulce el canto de las hembras cuando arropan a sus pequeños, que organizan batidas para cazarlos. Después, los encierran en jaulas y los cuelgan de las paredes de sus casas hasta que mueren. Lo que más aprecian las aves de los humanos es ese llanto quedo, ese quejido mudo que profieren y que envuelve el país de las aves en una suave y melodiosa melancolía. ¿Podéis escucharla? Por eso temen que el gran humano haya venido al pueblo para liberar a todos sus hermanos. Por eso han ofrecido una copiosa recompesa a quien lo atrape. Por eso no quieren que se repita lo que cuenta la leyenda. Que hace mucho, mucho tiempo, cuando las aves volaban, los humanos las encerraban en jaulas para oírlas.
Isabel González (Madrid) |
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