José Manuel Pérez Cortijo "Un apunte sobre diversidad musical"

RESUMEN
Nuestras notas musicales (DO, RE, MI ... siete sonidos, con una distancia de tono o semitono) son una elección concreta y bien determinada de todo el espectro posible de sonidos musicales. Como nudos o señales de una cuerda, que siendo continua, necesita ser marcada en unos puntos específicos de su recorrido. Por definición, la cantidad de puntos de una recta es infinita (aunque ésta no lo sea). De hecho, del ámbito de frecuencias de la audición humana, que va desde los 16 hertzios hasta los 20.000, se pueden escoger infinidad de puntos vibracionales; pero nuestra sociedad occidental decidió elegir un conjunto limitado de esos puntos para desarrollar su creatividad musical. Así, desde el LA-440 (llamado así porque vibra 440 veces por segundo o 440 hertzios), se han establecido los demás sonidos hacia arriba y hacia abajo de esa cantidad.

Por ello, y curiosamente, nuestra música (toda la música occidental desde Bach, con su "Clave bien temperado") resulta de una conjunción armónica de los diferentes sonidos seleccionados (puntos de la recta), inscritos en una serie de células rítmicas. Estas células rítmicas también están preestablecidas de antemano. Ni que decir tiene que los ritmos que utilizamos son limitados en su número y han sido seleccionados de un conjunto mucho más vasto de posibilidades rítmicas. La mayor parte de la música occidental llamada culta se centra en ritmos binarios (2 por 4; 4 por 4 ... ), ritmos ternarios (3 por 4; 6 por 8 ... ) o subdivisiones de los mismos. Muy pocas veces se utilizan ritmos más complejos (como los quinquenarios: 5 por 8; septenarios: 7 por 4) o la polirritmia.

Sin embargo, otras culturas han elegido otras formas de hacer música, tanto en lo referente a su universo tonal, como al componente rítmico. Veámoslo. 


DESCRIPTORES: Escala, célula rítmica, intervalos, microtonal, polirritmia, pentatónica, dodecafonismo.




RESUMEN
Nuestras notas musicales (DO, RE, MI ... siete sonidos, con una distancia de tono o semitono) son una elección concreta y bien determinada de todo el espectro posible de sonidos musicales. Como nudos o señales de una cuerda, que siendo continua, necesita ser marcada en unos puntos específicos de su recorrido. Por definición, la cantidad de puntos de una recta es infinita (aunque ésta no lo sea). De hecho, del ámbito de frecuencias de la audición humana, que va desde los 16 hertzios hasta los 20.000, se pueden escoger infinidad de puntos vibracionales; pero nuestra sociedad occidental decidió elegir un conjunto limitado de esos puntos para desarrollar su creatividad musical. Así, desde el LA-440 (llamado así porque vibra 440 veces por segundo o 440 hertzios), se han establecido los demás sonidos hacia arriba y hacia abajo de esa cantidad.

Por ello, y curiosamente, nuestra música (toda la música occidental desde Bach, con su "Clave bien temperado") resulta de una conjunción armónica de los diferentes sonidos seleccionados (puntos de la recta), inscritos en una serie de células rítmicas. Estas células rítmicas también están preestablecidas de antemano. Ni que decir tiene que los ritmos que utilizamos son limitados en su número y han sido seleccionados de un conjunto mucho más vasto de posibilidades rítmicas. La mayor parte de la música occidental llamada culta se centra en ritmos binarios (2 por 4; 4 por 4 ... ), ritmos ternarios (3 por 4; 6 por 8 ... ) o subdivisiones de los mismos. Muy pocas veces se utilizan ritmos más complejos (como los quinquenarios: 5 por 8; septenarios: 7 por 4) o la polirritmia.

Sin embargo, otras culturas han elegido otras formas de hacer música, tanto en lo referente a su universo tonal, como al componente rítmico. Veámoslo. 


DESCRIPTORES: Escala, célula rítmica, intervalos, microtonal, polirritmia, pentatónica, dodecafonismo.